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• Candidman •Más allá del amor, sólo existe una cosa... La Soledad. |
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• En otros brazos •Estoy mirando el techo del Palacio de Bellas Artes. Sentado frente a una taza de café más animada que Valeria, intento no bostezar. Los silencios son tan incómodos que estoy tentado a pedirle a la mesera que me traiga un dominó, a pesar de que en la cafetería del Sears eso no existe. “Estoy embarazada”, fue lo primero que me dijo incluso antes de que me sentara. Vaya recibimiento. Y yo que no traje serpentinas para festejarlo. “Hola, amor. Bienvenida al mundo real”, intenté ser sarcástico pero ella no estaba para sutilezas. Se supone que Valeria y yo habíamos terminado casi un mes antes, pero insistió en que nos viéramos cerca de su oficina, bueno, la de su jefe. “¿Qué vamos a hacer?”, respondió a mi beso en la mejilla con frialdad. “Mira, yo sé que es algo que no estaba en tus planes”, manifesté, “pero al menos podrías ser un poco más cálida que mi frigo bar”. Me miró con odio. “¿Siempre tienes que ser tan duro?”, reclamó. No fui yo quien terminó la relación. Valeria pidió tiempo “para replantear la relación”, aunque yo sabía por una amiga en común que ella estaba entusiasmada con un chico de su trabajo. “Vale me cae muy bien, pero creo que tú no te mereces esto”, se justificó Adriana para contarme el chisme. Es lo malo de no ser un cursi: faltan tarjetas de aniversario y siempre sobra un tipo que es más atento que tú. “Las mujeres necesitamos sentirnos halagadas”, fue algo de lo que pretextó Valeria. Nunca he sido un romántico, lo siento. Luego comentó algo como “es mejor que nos alejemos un tiempo, para pensar si vale la pena seguir con esto”. Para andar conmigo dejó a su novio, así que me pareció justo que me hiciera a un lado y se refugiara en otros brazos. Pensé que me había olvidado, hasta que me citó en este lugar. “La vista es hermosa”, celebró la primera vez que la llevé allí. Ahora estamos separados por los silencios. Pido un café y enciendo un cigarrillo. “¿Cómo ves?”, pregunta Valeria. “¿Estás completamente segura?”, interrogo. “No soy estúpida”, se apoya en su mirada más rencorosa, “ya me hice un par de pruebas de embarazo”. La mesera me trae el capuchino y me sonríe con amabilidad. Le respondo igual. “Carajo, ¿tienes que coquetear con esa zorra?”, la misma Valeria de siempre. “Sólo estoy siendo amable”, la aclaración está de más. “Podrías ser amable conmigo y decirme qué chingados vamos a hacer”, se nota harta. Entonces, por las bocinas suena una canción que me encanta: Sin documentos, con Julieta Venegas. Tarareo el estribillo. Valeria lanza fuego por los ojos. “Querida, lamento informarte que se me acabaron las solicitudes para procrear hijos”, señalo con toda calma. Ella hace una mueca horrible. “¿Qué, eso qué?”, luce contrariada. “Si estás embarazada no soy yo a quien deberías convocar a una reunión urgente”, trato de ser claro, “porque hace rato que me hice la vasectomía”. Valeria no lo puede creer. “Pero tienes dos hijos…”, intenta convencerme. “Por eso mismo me operé, porque con dos es suficiente”, detallo, “y también por eso me divorcié, porque mi ex quería otros dos”. Maldito, es lo que leo en su mirada. “¿Entonces por qué siempre usabas condón?”, aún no está convencida. “Porque cuando tú y yo empezamos a andar aún te acostabas con tu ex. Y yo sé con quien me voy a la cama, pero no sé con cuántas viejas se revolcaba él”. Su mirada es fulminante. “Tú no eres humano, no puedes ser así”, suelta con desgano. “De hecho, estoy esperando que venga la nave nodriza por mí”, se me escapa la ironía. “¿Por qué eres así, por qué?”, el coraje apenas la deja hablar. “Eso no importa, es secundario”, trato de sonar tranquilo, “lo relevante ahora es que encuentres al padre de tu hijo”. Sus ojos se hacen extra grandes. “¡Estúpido!”, estoy seguro de que se contiene para no darme una cachetada. Se marcha como una diva en una pésima película. “Uuuy, tu chica se fue echando lumbre”, es la meserita guapa. Sólo le guiño un ojo. “¿Se te ofrece algo más?”, su tono es más que amable. “Claro, ¿podrías darme tu teléfono?”. Toca mi hombro y suelta un “¡tonto!” de lo más prometedor.
Roberto G. Castañeda
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Etiquetas de Technorati: Candidman, Manual para canallas, Roberto G. Castañeda, El Universal, Columna, Relato, Blog, Enero, 2009, En otros brazos • El Piano – Aidan Gibbons •Esta animación puede parecer un poco cruda para los estándares a los que nos hemos malcriado, pero tanto la historia, y sobre todo la música, se combinan de ejemplar manera para mostrarnos este enternecedor corto animado. El corto es creado por Aidan Gibbons, y ganadora en el 2005 del Festival Bradford de Animación. Véanlo. http://www.videolog.tv/video?406662 The Piano - por Aidan Gibbons
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Etiquetas de Technorati: Candidman, Blog, Cortometraje, El Piano, Aidan Gibbons, Video, Original, Alta, Resolución • Hasta los huesos •
En una madrugada caben todos los pretextos para sentirse incompleto, aquella lágrima que guardas en la almohada, el beso que extrañas cada mañana, la risa que no volverá a sonar en tu celular, los besos que no te llegarán hasta el alma. Tan triste y tan derrotada es tu noche, que te duelen hasta los tatuajes. Como si estuvieras desnudo, cala el frío en los huesos. Tantas veces el suicido te manda postales desde la azotea, desde el baño, que no sabes si en realidad tú mismo eres el remitente y al mismo tiempo el destinatario. Dejen ya de joder. Tus ideas malsanas se amotinan tras la puerta y no sabes cómo dispersarlas. Eres más vulnerable de lo que pareces, esa careta insensible te queda grande. El mundo no está en tu contra, pero de todas maneras te sientes incomprendido. Basta ya de lamentos, parece decir la foto de madre. Pero nunca fuiste educado para ser independiente. Creciste casi a la intemperie, con escaso hogar y demasiados reclamos. Niño, deja ya de molestar. Chamaco, no vayas a ensuciar. Órale cabrón, póngase a trapear. Pinche escuincle malcriado, nunca aprenderás. Y encima, el cretino de tu padrastro se manchaba contigo, siempre te veía como un apestado y el perdedor siempre era él. No es de extrañar que en tu propia casa te sintieras como un inquilino, uno de esos que no pueden pagar la renta y siempre se andan escondiendo del casero. Un extraño en tu propia tierra. Y tantas veces besaste el suelo, que aprendiste a caer y ahora te tiras a propósito esperando que alguien te levante. Por eso no duras con las viejas, porque eres demasiado manipulador y eso al final siempre harta. Hasta parece que tu estado ideal es añorar lo que nunca jamás sucederá. Y llenar tu diario con frases que te hacer ver más patético, como esa última que ahora transcribes:
Ni siquiera en eso eres original. Sólo copias lo que otros hacen, en lugar de sentarte a inventar tu propio epitafio. >>> Marcela huyó de su casa muy temprano. Se fue a vivir con su hermana, escapando de un tío que intentó abusar de ella. “Estás loca, pinche escuincla”, le dijo su propia madre en lugar de abrazarla y prometerle que las cosas irían mejor. Así son los padres casi siempre: no se atreven a enfrentar las responsabilidades, prefieren engañarse y fingir que no pasa nada. Cómo le van a creer a una chamaca que se la pasa de vaga, según sus padres, y se anda besuqueando con el novio. Por qué habría de ser verdad, si el tío tiene cara de gente decente y “hasta trabaja con un licenciado”, como si los pinches licenciados fueran gente de fiar. Da lo mismo que sea abogado o dueño de una cadena de supermercados e incluso un cura con cara de abuelo. El diablo es experto en disfraces. Así que Marcela fue expulsada de su propio cuarto, ese mismo donde creció con muñecas y ositos de peluche. Y ahora comparte dormitorio con su sobrina, una pequeñita que siempre deja la puerta abierta para que sus miedos no se encierren con ella. Y Marcela no tiene privacidad y no se baña hasta que se va su cuñado, porque tiene miedo de que la historia se vuelva a repetir. No es que Juan Carlos sea mala persona, si hasta se ve que adora a Gaby, pero Marcela ya no confía ni en su propia sombra. Y llora en las noches. Y trata de encontrar respuestas a preguntas que nadie puede contestar. Hasta llegó a pensar que ella era culpable. Pero no, ella no tiene culpa de que sus caderas, sus senos, sean codiciadas por ese monstruo llamado lujuria. Lo nota en la calle, en cada comentario obsceno, en aquellas miradas groseras, en los arrimones del Metro… lo notó en el aliento alcohólico del primo de su padre cuando se aventó encima de ella. Sólo el instinto de supervivencia logró vencer el miedo y ella se encerró en el baño y no salió hasta la madrugada, con los ojos llorosos y la rabia de saberse ofendida. Lo peor fue que su propia madre le diera la espalda. Y Marcela no volverá a ser la misma. El miedo se ha instalado en sus huesos. Y un escalofrío la invade cada que un tipo la sigue un par de cuadras. La tranquilidad anda escasa. La verdad nunca es valorada. Y las lágrimas no remedian nada.
Roberto G. Castañeda
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Etiquetas de Technorati: Candidman, Manual para canallas, Roberto G. Castañeda, El Universal, México, Relato, Columna, Blog, Enero, 2009, Hasta los huesos • Ceguera emocional •Basta una pregunta para saber si una mujer cambiará tu vida para bien o para mal. “¿¡A poco no te gusta Arjona!?”, se sorprendió Isabel cuando le sugerí que no pusiera El problema en la rockola. Apenas acababa de conocerla, porque era amiga de la novia de un colega. Ya con unas chelas encima me besó, pero yo no podía dejar de imaginarla llorando con las canciones del “Serrat de los microbuseros”. Así que esa noche regresé solo a casa. *** “¿Eres bisexual?”, me interrogó Andrea la vez que fui al cumpleaños de Paco. “No manches, por qué me preguntas eso”, reviré. “Pues no sé, mi amiga y yo comentamos que a lo mejor lo eras”, explicó. “Pero alguna razón debe haber”, traté de tomarlo a la ligera. “Bueno, un poco por la forma en que bailas”, dijo. Me pareció una tontería, pero no me ofendí. “¿Y cómo bailo”, cuestioné. “Pues no sé”, otra vez la pinche inseguridad, “lo haces bien para parecer un tipo duro”. Ay wey, no pude evitar un gesto de asombro. Nunca me habían preguntado eso. “Me encantan las mujeres, tu pregunta está fuera de lugar”, aclaré. Sí, también nos besamos y me sugirió que la invitara a mi departamento, pero preferí seguir en la fiesta. *** En otra ocasión, la prima de un amigo intentó ser simpática: “¿Tienes coche o Chevy”? Mala broma para alguien que no soporta las frivolidades. “Prefiero beber que manejar”, contesté con sarcasmo. “¿Y eso qué?”, expresó de la manera más tonta. Era demasiado guapa, pero igualmente vacía. “¿Tu hámster es autista?”, le pregunté mientras señalaba su cabecita. O quizá debí sugerir que sus dos neuronas sanas estaban en huelga. “¿Cómo?”, por supuesto no entendió. Sólo estuve un rato más y me fui a casa a escuchar a Radiohead. *** “¿Por qué gastas tanto en libros?”, fue la duda de Angie, que en realidad se llamaba Angélica. “Por la misma razón que tu gastas tanto en zapatos”, manifesté, “pero con la diferencia de que yo lo veo como una inversión, porque a la larga me beneficiará”. “Ay, eres un tonto”, se lo acepté porque era buenísima en la cama. Lástima que aquello duró poco. *** “¿Nunca te enamoras?”, la duda era de Tania, que besaba como si fuera la recepcionista de un incendio. “El amor apendeja”, fui contundente. “Creo que tienes razón, siempre que me enamoro soy una tonta”, su explicación estaba de más. Y siempre he coincidido con el sabio de Andrés Calamaro:
>>> Sin dolor no hay redención. Debes machacarte las alas para aprender a volar. Debes besar el suelo antes de saber aterrizar. Las alas me salieron de forma natural: desde niño volaba lejos, me inventaba historias fantásticas, me impulsan los libros y mi combustible era la imaginación. Mi vida era demasiado miserable como para estacionarme allí. Quién iba a decir que un día me dedicaría a escribir sobre la realidad, cuando me sobraba inventiva. Será que prefiero contar historias cercanas, palpables; será porque no se me dan los finales felices o tal vez se deba a que odio las cursilerías. Reniego de las baladas, detesto los estribillos, odio a los cantantes que entonan rimas de primaria. Será por eso que mis noviazgos no duran mucho. Está claro que las chicas adoran los ramos de rosas, las tarjetas de aniversario, los regalos en su cumpleaños o que las beses en el cine. Creo que no estoy hecho a su modo. No, en realidad es un pretexto que me invento. Supongo que se debe a que padezco el Síndrome de Asperger y que me cuesta trabajo entablar relaciones emocionales. Sí, tengo ceguera emocional. No me compadezco, pero tampoco me odio. He aprendido a vivir con ello. Sí, a veces me quejo, en ocasiones lamento estar solo, pero nadie se muere por extrañar los besos. En ocasiones me deprimo y bebo a oscuras, pero Sabina siempre es buena compañía en casos extremos:
Ahora mismo ni tengo ganas de volar. Diana no regresará y yo me guardé algunos besos y unas cuantas caricias que nunca pude darle.
resuena esa pinche rola en mi cabeza. Para qué lamentar lo que no supe dar. Para qué añorar algo que nunca más sucederá. Para ser sincero, las cosas no están saliendo como quiero. Y me olvidé de avisarle que la extrañé en año nuevo.
Roberto G. Castañeda
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Etiquetas de Technorati: Manual para canallas, Roberto G. Castañeda, El Universal, México, Relato, Columna, Blog, Enero, 2009, Ceguera Emocional • La mujer que yo amo •La mujer que yo amo tiene la belleza exacta y el corazón en su sitio. Es implacable en su ternura, luminosa como una fe intacta, contundente en sus deseos de vivir hasta que la vida sea vida, y un poco más. La admiro por su condición de reina que abdica al trono de la existencia resuelta, a cambio de eso que llaman amor, y otros, el incierto camino al lado de un vagabundo de mi calaña. Es linda por derecho propio. No necesita adjetivos como excepcional o única: se los merece. Su sonrisa, cuando es para el mundo inabarcable, ilumina; cuando es para mí, desarma mis defensas y me coloca en un sitio privilegiado en el universo. Soy inmortal, entonces, y tocado por los dioses, afortunado como quien sobrevive al holocausto de la vida cotidiana y al tufo de muerte que nos persigue desde la cuna. Es el júbilo y el duelo de la sangre enamorada. Una palabra suya, un latido, una mirada clara o incierta, y desata en mí el huracán de las alegrías inmensas o el malebolge de la perdición en mi soledad de hombre. Es mujer, al fin y al cabo, y sucede que la idolatro pero a veces en mi pequeñez de mortal azotado por una existencia jamás pedida, no la entiendo. Así, cuando desciende a su tiranía de milagro convertida en hembra, sus flechas duelen, se me figura fugitiva, sus muros son altos, contemplo mi suerte echada al capricho de aquello que sucede en la cocina de las féminas cuando las asalta la química, el qué dirán o el maleficio castigador del sólo mis chicharrones truenan. He sentido las ruinas en que puede convertirme, la esperanza convertida en guiñapo, la cercanía de lo terrible y sin rumbo. He vertido, por su amor, uno que otro llanto de niño, algunos aullidos de loco y alguna incoherencia más al epitafio de mi tumba vacía. En momentos así he escrito versos que no muestro a las rosas para que no se marchiten. La mujer que yo amo es real. La vida la alcanza a ratos y la hiere en su cielo de bondades y sonrisas. No hay justicia en el mundo: tanta bienhechora belleza, tanto brillo destacado de su alma, y no faltan los dardos emponzoñados en forma de cuervos, nanas y cebollas, alardes de derrotados, el colosal tráfico de la estupidez humana. Yo mismo, en mi caos y en mi soberbia, he dejado marcas y ecos de patán y temible filibustero. Soy hombre, al fin y al cabo, y hago guerras y cometo errores. Me enojo, gesticulo, arremeto contra lo que no entiendo, camino por la cuerda floja del sendero oscuro y sin regreso. La he visto llorar, por mí, por un cachorro herido, por los pobres más pobres, y por la vida que es vida y porque es vida duele. En momentos así ella triunfa, y, como es mejor que yo, junta sus propias rosas con mis versos y les habla de amor, para que florezcan. Es la mujer de mi vida, la mujer en mi vida. Existe en la tierra como el sabor de la fruta que me gusta, como el inmenso mar de mis aventuras de joven, como una alegría inesperada, como una caricia de madre. Es el arma con que me bato a duelo con los diversos adjetivos de lo aburrido y lo cotidiano. Quiero permanecer con ella siempre, hasta el fin de los suspiros, hasta el último de los misterios. Autor: Mauricio Carrera
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Etiquetas de Technorati: Candidman, Blog, Reflexión, Reflexiones, Mauricio Carrera, La mujer que yo amo, Enero, 2009 • Un calendario 2009 •
De niño pedía poco a los Reyes Magos, me conformaba con lo que no soñaba. Y siempre anhelé una autopista Scalextric, que obvio nunca me trajeron. Una historia demasiado común. Nada del otro mundo. Un chaval juega con una pelota de goma y es el mejor portero del mundo. En un barrio polvoso dos hermanas hacen pastelitos de lodo y organizan una comida con sus muñecas como invitadas especiales. Se fueron los días festivos, vienen las quincenas contando los centavos. El Monte de Piedad es un calvario. Atrás quedó la Navidad, ahora a lidiar con la resaca. El año nuevo es un calendario en las manos de un pordiosero. Dios usa pantuflas de peluche con garras de utilería, mientras se ríe de nuestras tonterías. Y yo, como dicta Andrés Calamaro,
Los chavales ya no escuchan, se refugian tras los audífonos. No los culpo, el mundo exterior es demasiado ruidoso. Y nadie escucha a nadie. Está de moda el iPod, está de moda el suicidio, están de moda los Converse, está de moda vender el alma, empeñar la dignidad. Está de moda la violencia, está de moda chingar al prójimo. Comienza el año y todo pinta perfecto para inventar atajos al infierno. El mal triunfará sobre el bien, como siempre. Los Zetas se acercarán cada vez más a la esquina de tu casa. Los políticos nos seguirán viendo la cara. Y las canciones no aliviarán casi nada. Y la poesía seguirá escasa. Mal venido, 2009. Hola resaca, parecen decir las botella vacías. >>> Tampoco hace falta mucho para tratar de ser feliz: una tarde sentado en el parque, una foto con tus hermanos, los guisados de mamá, meter un gol en la final, una canción de Los Cadillacs, besar a la novia en la oscuridad, hacer el amor como si fuera la segunda vez, los fines de semana sin tarea, ir al cine en domingo y comer palomitas con salsa Valentina, cagarse de la risa viendo cantar al cursi de Gael, ir a un concierto de Los Caligaris, maldecir a los vecinos, hacer puntos en el x-box, abrazar a tu padre, gastar tus domingos en cómics, leer en voz alta un poema de Sabines, tocar la guitarra en la madrugada, ir a contracorriente aunque se infarte tu novia. No hace falta mucho para sentirse mejor. Todo pinta mejor cuando una sonrisa cínica se te cuelga frente al espejo. Y cantar El salmón y gritar a todo pulmón que
Roberto G. Castañeda
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Etiquetas de Technorati: Candidman, Manual para canallas, Roberto G. Castañeda, El Universal, México, Columna, Relato, Un calendario 2009 • Feliz 2009 •
Un año más - Mecano
• Antigua bendición Celta •
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Antigua bendición Celta Que el camino salga a tu encuentro. Que el viento siempre esté detrás de ti Y hasta que nos volvamos a encontrar, Que vivas por el tiempo que tú quieras, Recuerda siempre olvidar Recuerda siempre olvidar Que el día más triste de tu futuro Que nunca caiga el techo encima de ti Que siempre tengas palabras Que vivas cien años, Que el Señor te guarde en su mano, Que tus vecinos te respeten, Y que la fortuna de las Que las bendiciones de Que tus bolsillos estén pesados Que la buena suerte te persiga, Que Dios esté contigo y te bendiga, Que no conozcas nada más que la felicidad, Que Dios te conceda muchos años de vida, Que el camino salga a tu encuentro. Que el viento siempre esté detrás de ti
!Así sea cada año y para siempre!
Agradezco a mi querida Amiga Toñy por compartirla conmigo.
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• Las Mujeres de Manzanero •Escoltado por sus 14 mujeres cantan boleros de su nuevo repertorio
La primera intérprete que cantó para Armando Manzanero fue Angélica María hace ya varios ayeres. La segunda en cuestión fue “La mujer que nació para cantar”, Manoella Torres. Rápidamente, el talento y la simpatía del cantautor yucateco contagiaron a otras intérpretes como Pandora, Rocío Banquells, María del Sol, Ana Cirré, Edith Márquez, Lisset, Arianna y Susana Zabaleta, quienes también se unieron a esta especie de “harem musical”. En todo caso, las “nuevas adquisiciones vocales” de Armando Manzanero fueron Myriam y Margarita “La diosa de la cumbia”, quienes recientemente ofrecieron su voz al compositor para conformar el disco Las mujeres de Manzanero. Se trata de una producción con temas inéditos de la autoría de Manzanero, interpretadas por estas bellezas de la canción. De todas “sus mujeres”, la más “rejega” resulta ser Susana Zabaleta, quien acepta que le costó trabajo compartir al músico con sus colegas. “A mí el rollo de compartir no se me da”, dijo la cantante a la prensa. Precisamente la pieza que cantó Zabaleta para el disco se llama “Soy de lo peor”. En tanto, Arianna, amiga de antaño del famoso compositor, se refirió a éste como “El dios de las mujeres”. “Personalmente crecí con la música de Armando, maneja un humor delicioso, pero sobre todo es un excelente conversador”, apuntó. Por su parte, Margarita “La diosa de la cumbia”, aseguró que aunque esta es la primera vez que canta para “el maestro”, en secreto, ella ya lo hacía en sus conciertos. Durante la charla con la prensa, las cantantes coincidieron que además del privilegio de interpretar temas originales de don Armando, este disco funge como un homenaje a él. Modesto, Manzanero respondió:
El álbum Las mujeres de Manzanero promete convertirse en un éxito masivo, que incluso podría llevar al cantautor y “sus musas” a una ambiciosa gira de promoción por el DF, y otras ciudades de la República Mexicana.
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Etiquetas de Technorati: Candidman, Armando Manzanero, Las Mujeres de Manzanero, Disco, Música, MP3, Intérprete, Angélica María, Manoella Torres, Susana Zabaleta, Yucateco, Compositor, Cantante, Maestro, Ana Cirré, Edith Marquéz, Lisset, Arianna, Myriam, Margarita, Bolero, Temas, Homenaje, Álbum, Ëxito, Gira, México, Distrito Federal, República, Mexicana, Noticias, Blog, Diciembre, 2008 • Feliz Navidad y Próspero Año Nuevo 2009 •
• Ángeles caídos •
Un santaclós apócrifo, una botarga del Doctor Simi, aquel aparador de Suburbia, las luces del Zócalo: a eso se reduce la Navidad. No hay sonrisas sinceras. Todo mundo se embriaga. Un auto se pasa el alto y embiste a una familia que nunca sospecha la desgracia. Llanto, miedo, dolor, tantas emociones en tan pocos segundos. El conductor ebrio se da a la fuga. Una ambulancia llega siempre demasiado tarde. Un nudo en la garganta. El parte médico no es nada optimista. Un niño yace inerte. Dios no escucha los ruegos de casi nadie. Los mirones se regodean en el morbo. La sangre es un asunto cotidiano, ya no conmueve. Un policía desvía el tráfico. Tu mami te espera en casa. Tu padre no deja de emborracharse. En el intercambio de regalos te tocó la vieja más insoportable. Merry Christmas. Los villancicos no te dicen nada. Lalo y sus Ardillitas siguen cantando la misma tonada estúpida y tú sólo quisieras que las vacaciones duraran todo el año. La escuela te abruma, el trabajo de medio tiempo ya te tiene hasta la madre. Otro fin de año sin novia. Ojalá te regalen unos Converse en Navidad. Pedir un Ipod suena a imposible. Tu vida no es un anuncio de Liverpool, en definitiva. La felicidad es un catálogo de Sears: una familia sonriente, con suéteres impecables y bufandas de colores. La vida, la vida es otra cosa: el recibo de la luz, la cuenta de teléfono, el precio del gas, las quejas de un ama de casa, la tristeza de un niño olvidado por los Reyes Magos, un anciano formado para cobrar su pensión, aquella adolescente embarazada, el gordo de la esquina que se masturba en la oscuridad, un tipo baleado en cualquier calle. Y los diarios que hacen la suma de los ejecutados. Hace mucho que no sabes lo que es una feliz Navidad.
Roberto G. Castañeda
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Etiquetas de Technorati: Candidman, Manual para canallas, Roberto G. Castañeda, El Universal, México, Relato, Columna, Ángeles Caídos, Diciembre, 2008, Blog • El mejor papel de mi vida •Terminé de maquillarme, me miré en el espejo y supe de inmediato que me veía ridículo. Además, la peluca sólo empeoraba las cosas. En cuanto salí al escenario empezaron las carcajadas. Bueno, si es que a eso se le podía llamar escenario. “Salid de aquí muy luego y no repli… y no repliquéis jamás”, era una de las pocas frases que yo tenía que decir y aún así me costó trabajo memorizarlas. Obvio, las burlas parecían jitomates lanzados al estrado. Yo me sentía de lo más estúpido. ¿Cómo carajos me fui a meter en eso? Simple: por una vieja. En la prepa me encantaba Romina. Y ella le encantaba a todos. Y yo no le encantaba a casi nadie. Pero entonces era yo un tipo un tanto tímido, tratando de reinventarme después de una infancia y adolescencia llenas de traumas, miedos y una educación muy severa. El caso es que Romina me invitó a una obra de teatro que ella protagonizaba. Lo mío, lo mío era el futbol, pero cuando una chica como ella te dice “te invito a lanzarnos en paracaídas” es como si te pidiera que fueras su pareja en la fiesta de graduación. “Nos falta este personaje” y me señaló unas líneas que apenas miré. Acepté y ella me sonrió. Ya estaba pagado. Su sonrisa era prometedora y también la manera en que ella abrazaba, porque en una parte del montaje ella tenía que abrazarme. Sí, era actuado, pero era un abrazo al fin y al cabo. El precio fue caro, porque después de eso se me quedó el apodo mucho tiempo: Malafán, me decían todos en mi salón. Era el bufoncito más patético de la obra, pero la maestra de artes me exentó y me puso un diez. Además, vi a Romina en ropa interior mientras todos nos caracterizábamos. Nunca anduve con ella, cuando mucho bailamos una canción en alguna fiesta, pero a mí me alegraba que al menos me saludaba de beso en la mejilla. Qué lejos estaba de imaginar que haría peores tonterías por una mujer. >>> En la universidad me enamoré de mi maestra de literatura, así que no le costó trabajo convencerme para que yo protagonizara El avaro, de Moliere. Alejandra era guapa, inteligente y muy alivianada. Corrían rumores de que iba a las fiestas, que le encantaba el trago y que se acostaba con sus alumnos. A mí no me constaba, pero la simple idea me emocionaba. Ensayamos como dos meses, batallé para memorizar el papel, pero Alejandra estaba maravillada conmigo. “Tienes facilidad para actuar”, me dijo y a mí me sonó como si me hubiera dicho “eres el mejor amante del mundo”. La obra la estrenamos en el teatrito de FES Acatlán y al final nos aplaudieron sin mucho entusiasmo, pero esos pocos aplausos a mí me supieron a gloria. Por la noche hicimos una reunión en casa de Alejandra, bailamos un poco, bebimos mucho y cuando le comenté que me gustaba, ella me dijo “tontito”. Así me sentí, pero el alcohol aligeró las cosas. Luego, cuando ella ya estaba un poco más ebria me le encontré en la cocina y me besó. “Eres un tontito”, repitió, “pero me gustas”. Eso fue todo. La reunión se alargó un poco, algunos compañeros se fueron temprano, quedábamos pocos y yo mantenía la esperanza de llevármela a la cama. Pero no fue así. Al poco rato llegó su marido, un tipo mucho mayor que ella y que todos nosotros. Se unió a la fiesta. No pude soportar que la abrazara y la besara enfrente de mí, así que me fui bastante molesto. Ese fin de semana pensé todo el tiempo en Alejandra, le escribí una carta muy apasionada y estuve a punto de romperla, pero al siguiente lunes se la entregué al final de la clase. Ella me respondió con otra carta bastante simple: “Roberto: estás confundido. Tú no puedes estar enamorado de mí. Sólo estás entusiasmado. Además, yo soy una mujer casada y amo a mi marido. Por favor, olvídate de mí. Alejandra. PD.- Me halaga tu interés, pero tú debes andar con chicas de tu edad”. Como resulta lógico, no me olvidé de ella. Y cuando besaba a las mujeres de mi edad, los besos no sabían igual. Hasta que me enamoré de Fernanda y mis días se volvieron más oscuros. Nos besamos muchas veces, nos acostamos un par de ocasiones, prometimos que nos casaríamos a los 30 años, pero ella nunca dejó a su novio. De hecho, se casó con Jaime y tuvieron tres hijos. Ella se puso gorda, se volvió neurótica y Jaime la cambió por su secretaria. Tiene mucho que no la veo y a pesar de lo mucho que la quise, agradezco que no haya cumplido su promesa de casarse conmigo. Igual y algún dios está de mi lado y me tiene reservado el mejor papel de mi vida.
Roberto G. Castañeda
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Etiquetas de Technorati: Candidman, Manual para canallas, Roberto G. Castañeda, El Universal, México, Relato, Columna, El mejor papel de mi vida, Diciembre, 2008, Blog • Nessun Dorma – Michael Bolton •
"Nessun dorma" es un aria del acto final de la ópera Turandot de Giacomo Puccini, cuyo título se traduce del italiano como "Nadie duerma". Sigue a la proclamación de la princesa Turandot de que nadie debe dormir hasta hallar el nombre del príncipe desconocido, Calàf, quien ha lanzado el desafío de que si su nombre no es descubierto, la fría Princesa Turandot se casará con él. Calàf canta, indicando su certeza de que sus esfuerzos por descubrir su nombre serán en vano. Es una melodía genuinamente romántica. Romántica y no estupideces. No se las pondré con Pavarotti, Carreras o Paul Potts, mucho menos con Sarah “OjosdeSapo”" Brightman (perdón, pero no tiene sentido que la cante una mujer, y menos si hace esos gestos tan extraños). La escucharán con Michael Bolton, la mejor interpretación, para mi gusto. La intro es algo larga, no se desesperen.
Nessun Dorma - Michael Bolton
La letra: Nessun dorma! Tu opure, o Principessa, Ma il mio mistero è chiuso in me, no, no Ed il mio bacio scioglierà il silenzio Dilegua, o notte!... Y aquí la traducción: ¡Que nadie duerma! ¡También tú, oh Princesa, ¡Pero mi misterio está bien oculto, No, no ¡Lo diré sobre tu boca ¡Y mi beso romperá el silencio ¡Disípate, oh noche! Autor: Giacomo Puccini
© Candidman
Etiquetas de Technorati: Candidman, Blog, Música, Ópera, Original, Autor, Giacomo Puccini, Aria, Turandot, Interprete, Michael Bolton, Nessun Dorma, Nadie Duerma, Letra, Traducción, Texto, Video, MP3, Clip, Youtube, Compositor • Fría como una navaja •
Un cuaderno con poesías hechas a mano fue lo único que me dio Lucía. Odiaba regalar cosas y “coleccionar estupideces”, siempre me decía. En realidad ella odiaba casi todo. Siempre tenía alguna queja: las viejas pierden demasiado tiempo intrigando, los hombres son tan primitivos, mi jefe es un pervertido, los libros son demasiado caros. Era especialista en robarse los libros de Sanborns, meterse en la fila del banco, entrar gratis al cine, rayar autos de lujo, apoyar huelgas, renunciar a trabajos estúpidos. Lucía parecía una chica común, con revoluciones fantásticas en la cabeza y demasiadas quimeras en la mochila. Pero atrás de su rabia, de su inconformidad había algo mucho más complejo. Cuando la conocí me pareció una mujer perfecta: joven, idealista y con ganas de vivir a mil por hora. Me enamoré de ella, pero Lucía nunca supo amarme. La historia de siempre. Cuando mejor estábamos, se desaparecía dos o tres meses. Se embarcaba en brigadas maravillosas: clases de alfabetización en la Sierra de Oaxaca, teatro guiñol para niños indígenas, la clásica caravana a Chiapas, etcétera. Regresaba destrozada de ver tanta injusticia, la infinita pobreza. Yo sólo la abrazaba y la escuchaba. Trataba de entenderla porque la amaba, pero ella me daba pocas pistas. A mí me encantaba estar con Lucía, aunque ella parecía estar huyendo todo el tiempo: cada vez hacíamos menos el amor, ponía pretextos para no acompañarme a las fiestas de mis amigos, luego me pidió un tiempo para “pensar en lo nuestro” con el argumento de que “no quiero hacerte más daño”. Desde luego, no intenté hacerla cambiar de parecer, así que dejamos de vernos un tiempo. >>> Una madrugada Lucía llamó a mi puerta y me pidió 50 varos para pagar el taxi. “Necesitaba hablar contigo”, argumentó, “pero antes hagamos el amor”. Estaba sobria, así que no era un arranque. “Extrañaba estos abrazos”, dijo cuando yo esperaba que agradeciera los orgasmos. “Sólo necesitaba hablar”, aclaró, “no voy a regresar contigo”, la dejé que se explayara. No había ningún hombre, ni nada parecido. Me contó que estaba en terapia psicológica. “Y me la paso con antidepresivos”, soltó como si dijera “bebo leche deslactosada”. Luego sollozó. Cuando se recompuso me reveló su secreto. “No tienes que hacerlo”, advertí. “Te lo debo, ser honesta contigo es lo menos que puedo hacer”, comentó. “Nunca te quise, no podría amarte”, soltó, “pero tú mereces encontrar una mujer que valga la pena”. Ni me dejó refutar sus teorías. Me contó que sus miedos y pesadillas se debían a que su padrastro había abusado sexualmente de ella. Historia conocida. Los detalles me los reservo. Lucía tuvo una crisis de ansiedad, no podía dejar de llorar, yo sólo la abracé durante más de una hora. Luego se quedó dormida. Besé su frente y lamenté que la gente fuera tan miserable como para hacerle tanto daño a una chiquilla o a un niño. Luego me quedé dormido y cuando desperté, Lucía se había marchado. Me dejó su cuaderno con poesías, que era hermoso. Cumplió su palabra: no regresó conmigo. Dos años después fui a su funeral. Ella se cortó las venas, no aguantó más, los antidepresivos no fueron la solución. Su hermana me dijo que Lucía siempre me había amado, pero que prefería verme feliz que sufriendo a su lado. A veces las mujeres son muy idiotas. En cuanto llegué a mi casa me quedé a oscuras, mirando fijamente la luz de esa veladora que encendí. En algo tenía razón Lucía: es fácil dejar de confiar en la humanidad. Una verdad tan fría como una navaja.
Roberto G. Castañeda
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Etiquetas de Technorati: Candidman, Manual para canallas, Roberto G. Castañeda, El Universal, México, Relato, Columna, Fría como una navaja, Diciembre, 2008, Blog • Para mi corazón basta tu pecho – Pablo Neruda •
Para mi corazón basta tu pecho, Es en ti la ilusión de cada día, He dicho que cantabas en el viento Acogedora como un viejo camino, Autor: Pablo Neruda © Candidman Etiquetas de Technorati: Candidman, Poema, Poesía, Autor, Original, Pablo Neruda, Para mi corazón basta tu pecho, Blog, Diciembre, 2008 • Yo quiero luz de luna •
Yo quiero luz de luna para mi noche triste Yo siento tus amarras como garfios como garras Si ya no vuelves nunca provincianita mía Yo siento tus amarras como garfios como garras
Autor: Álvaro Carrillo
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Etiquetas de Technorati: Candidman, Música, Letra, Texto, Canción, Autor, Álvaro Carrillo, Bolero, Romántica, Luna de Octubre • Pippo – Zucchero •Pippo - Zucchero
PIPPO, che cazzo fai Senti come ride PIPPO, ma quando mai Lei ti sorride lo vedo Sei venuto a bere PIPPO, che pesce sei Io ti credevo un amico ma si PIPPO, che cazzo fai Autor: Zucchero
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• Madonna: El Foro Sol a sus pies •
El reino de Madonna llegó anoche al Foro Sol. Habían pasado 15 años desde su pasada visita a la ciudad de México y el reencuentro con sus fans fue más que emotivo. Fue la primera de dos presentaciones que la diva ofreció en el Distrito Federal, como parte de su gira mundial Sticky & Sweet Tour. Con un “Hola México”, Madonna saludó a las 55 mil personas que se congregaron en ese foro para rendirle pleitesía. Uno de los momentos más representativos fue cuando la cantante besó en la boca a una de sus bailarinas, durante el tema “She’s not me’. Entre las personalidades que se dieron cita anoche, destacó el socialité y creador del blog que lleva su nombre Perez Hilton. Tras la actuación del DJ británico Paul Oakenfold, quien fungió como telonero, Madonna salió al escenario a las 21:21 horas en medio de una enorme ovación. El escenario, que lució con un gran despliegue tecnológico, se convirtió entonces en una enorme fábrica de dulces. La diva apareció sentada en su trono, sobre una plataforma giratoria. El primer tema del repertorio fue “Candy shop”, incluido en su más reciente producción “Hard candy”. Con “You must love me”, Madonna expresó su alegría por regresar a México después de 15 años.
Tal como lo tiene estipulado en su espectáculo, en una parte de su concierto la diva pregunta al público que canciones quiere escuchar. Madonna se acercó a la orilla del escenario y preguntó a un muchacho de nombre Israel, que canción escogía. Al no entender su petición, la intérprete solicitó a otro joven una canción y la elegida fue “Sorry”. El público celebró la elección y bailó eufórico para la reina. En este su primer concierto en la ciudad de México, Madonna incluyó en su repertorio canciones como “Human Nature” (con un cameo donde se aprecia Britney Spears) “Vogue”, “Boderline”, “Music”, “Spanish lesson” y “Miles away”. Ésta última canción la dedicó a todos aquellos que temen amar. A la lista anterior se sumaron “La isla bonita”, “Like a prayer”, “Ray of Light”, “Hung up” y “Give it 2 me” con la que cerró su actuación cerca de las 23:30 horas.
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Llegará el momento Entonces, Nada de lo que he intentado ¿Crees en mí? Llegará el momento Cuando todo Al buscar la verdad entre tanta mentira, Pero sigues a mi lado, Y cuando lo hayas conseguido, Llegará el momento Devueltos por nuestro deseo Viviendo a través ¿Crees en mí?
Traducción: Art of dying
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¿Quién de nosotros no tiene contacto directo o a través de un familiar con adolescentes? Aquí les dejo 11 consejos que da Bill Gates, destinados sobre todo a padres sobreprotectores que
Consejos:
Imperdible el consejo 11…
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Me busqué en Google y hallé 174 referencias. No me he registrado en Myspace, ni tengo liga en Myblog. Sin embargo, algunos lunáticos han hospedado mis letras. No busco trascender, ni ser ejemplo de nada, sólo quiero escribir hasta que me duelan las yemas de los dedos. He llegado a una frontera donde los senderos se bifurcan y a ciencia cierta no sé cuál tomaré, pero no dejaré de caminar porque si no camino me alcanzo. Soy un buscador de relámpagos con demasiadas madrugadas a oscuras. Me cortaron la luz por retraso en los pagos. Me falta liquidez y mis acciones van a la baja. Soy una pésima inversión a futuro. Soy un demonio de bajo perfil y he hablado en el idioma de los ángeles. Me aburren los domingos soleados, bebo en lunes y la resaca me dura tres días. Me he doctorado en cosas demasiado inútiles. Colecciono frases de canciones como si eso le diera sentido a mis días. No me gustan mis rutinas, me ahogo en silencios y me sobran pretextos. Mi vida es un montón de referencias que a muchos no les dicen nada: discos de Blur, carteles de películas viejas, libros de Juan Madrid, una guía de lugares comunes, el aroma de muchas ausencias, mi niñez retratada en blanco y negro, el auto a escala de Meteoro, caricaturas de Don Gato, la cicatriz en mi ceja izquierda, el odio de aquella amante olvidada, mi boleta de la secundaria, la corbata que usé en mi graduación, el maldito libro que no he publicado y el miedo a que los años me vuelvan más blando. Bunbury no lo pudo describir mejor:
Tengo ojos de diablo y espíritu festivo, pero las sonrisas me son escasas. Soy especialista en levantar barricadas contra los ataques de tristeza, en cavar trincheras para detener los pensamientos suicidas. Soy neurótico y ansioso, voluble y demasiado imperfecto, pero tengo besos que saben a fuego. Soy una canción de Sabina y quiero festejar mi cumpleaños encerrado a piedra y lodo. He conseguido una que otra victoria y he sido derrotado por demasiadas soledades. Ya lo dice Andrés Calamaro:
>>> Puedo vivir con muy poco, he logrado sobrevivir con menos. Me alcanza con los rezos de mi madre, el amor de mis hermanos, la pasión por mis hijos Patricio y Emiliano, los besos que he dado, el fuego que me quema en mis noches de delirio, los sueños que no he empeñado, el escaso talento que me salva de ser un idiota, la promesa de una mujer que llegará tarde o temprano. He construido una fortaleza que me protege de los enemigos que nunca están a mi altura. Soy un mal hijo, un pésimo hermano y peor padre. Quiero morir satisfecho, así que aún no está cerca el momento. Me basta una rola de Los Fabulosos Cadillacs para bailar solo. Danzar bajo la lluvia me ha liberado. Cantar en la regadera me hace sentir patético. Hablar con el espejo es un ejercicio cotidiano. Me odio por ser tan duro, me maldigo por llorar en silencio, me quemo de ganas por dejar este infierno y mis bestias aúllan si no las alimento. Demasiada poesía para un tipo tan poco romántico. Tengo un mensaje en el buzón de mi teléfono: es mi propia voz y suena extraña, es un consejo que nunca atiendo. Tengo frío y tengo sueño, tengo anhelos y me falta afecto. Soy un corazón en el congelador. Soy un idiota, soy un pendejo y aún así me quiero. Soy auténtico y soy decadente, como escribiría Jorge Serrano:
Sí, en definitiva, me alcanza con poco para celebrar. No quiero pastel de cumpleaños. Me basta con un abrazo, con que alguien me recuerde, con los rezos de mi madre y la mirada de mis hijos, y la sonrisa de mis escasos amigos. Esta noche beberé para festejar que no he vendido mi alma, que no he empeñado mi dignidad, ni he besado los pies de nadie. Esta noche me embriagaré igual que hace un año y me prometeré cosas que quizá nunca cumpliré. Soy todo espíritu, soy la rabia de mi adolescencia, la alegría de mi niñez, el equilibrio de mi madurez y la locura de todos los Robertos que hay en mí. Cantaré alguna canción de Sabina o de Soda Stereo, encenderé una veladora a San Judas Tadeo y me repetiré la misma mentira de todos los años: la juventud se resiste a abandonarme.
Roberto G. Castañeda
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Etiquetas de Technorati: Candidman, Manual para canallas, Roberto G. Castañeda, El Universal, México, Columna, Relato, Victoria y soledad, Noviembre, Blog, 2008 • Presenta Alejandro Martí el sistema SOS •Ciudad de México, a 25 de noviembre, 2008. A casi 100 días de la firma del Acuerdo Nacional por la Seguridad, la Justicia y la Legalidad, el señor Alejandro Martí presentó hoy el Sistema de Observación para la Seguridad Ciudadana (SOS), organización autónoma e incluyente que buscará influir en materia de seguridad pública. El Sistema SOS (www.mexicosos.org ) es una asociación civil que sumará los esfuerzos de otras valiosas organizaciones de la sociedad mexicana para construir un país seguro.
SOS creará un sistema de colaboración ciudadana que concentrará y apoyará el trabajo de organizaciones dedicadas al estudio y medición del fenómeno de la inseguridad pública y al desarrollo de propuestas para atacar este problema. SOS dará seguimiento puntual y preciso a las condiciones de la seguridad pública en nuestro país y observará el desempeño y los resultados de la actuación de nuestras autoridades y el avance de los programas ciudadanos en este tema. SOS difundirá información confiable generada por investigadores, organizaciones locales e internacionales y gobiernos para medir los avances en la construcción de comunidades seguras. El sistema SOS impulsará el diseño de soluciones de seguridad con mayores posibilidades de impacto en la comunidad, y promoverá:
Algunas de sus tareas serán:
LLAMADO A LA PARTICIPACIÓN CIUDADANA Alejandro Martí llamó a la colaboración y participación ciudadana en el trabajo de SOS. Anunció que a partir de hoy un amplio grupo de asociaciones civiles inician un proceso de integración, de intercambio de datos y propuestas.
SOS es un llamado a la acción. Quienes participamos en esta iniciativa creemos que ante el clima de inseguridad y violencia en el país no sólo debemos alzar la voz sino asumir un compromiso ciudadano para observar a los actores, evaluar sus resultados y difundir información documentada que nos permita generar propuestas y acciones efectivas en seguridad. Es un llamado ciudadano a la participación con responsabilidad en un tema que nos importa y compromete a todos. CONTACTO:
Sistema de Observación para la Seguridad Ciudadana © Candidman Noviembre 25, 2008. Etiquetas de Technorati: Candidman, Blog, Noviembre, 2008, Fotos, Fotografía, Fotográfica, Sesión, Conferencia, Prensa, Alejandro Martí, Asociación, México, Mexicana, Mexicano, Seguridad, SOS, Delincuencia, Secuestro, Sistema, Observación, Ciudadana, Victima, Violencia, Inseguridad • Sólo mía – Clara Montes •
Sólo mía - Clara Montes
De tu boca la pena, La caricia que toca, Sólo mía, Eres mía, sólo mía, Sólo mía, Eres mía, sólo mía, De mi mano la pena, No he sabido quererte, Sólo mía, Eres mía, sólo mía, Sólo mía, Eres mía, sólo mía,
Autor: Desconocido
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Hoy sentí la necesidad de un encuentro a solas conmigo mismo(a). Escapar, sí, escapar al lugar ideal. Un lugar donde pueda estar en pleno contacto con la naturaleza. Solos, sólo la naturaleza, mi silencio, mi alma y yo. Necesitaba ese encuentro para recordar lo que es real e importante en mi vida. A veces la rutina, las responsabilidades, los errores, los problemas y demás, nos agobian y creemos que no hay salida, que no hay solución, que estamos al borde del abismo, próximos a caer al vacío. Pero no, sentado(a) observando el reflejo de mi rostro en las cristalinas aguas de aquel río, no sólo vi mi rostro, también vi mi alma. Me vi en mi pura inocencia, en mi más simple humildad, pero aún deseosa de luchar. Vi el deseo de mi incansable espíritu guerrero que me miró directo a los ojos y me recordó que siempre debo tener fe y hacer lo correcto. Por eso, escojo vivir, si, vivir para siempre. Vivir haciendo el bien y dando amor. Vivir plenamente, sin miedos, sin dudas SOLO VIVIR. Mírate tú. Mírate tu desde adentro. Si no te miras desde adentro y no logras ver tu luz interior y nunca lograrás alcanzar tus metas y más grandes anhelos.
Autor: Desconocido
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Para olvidarme de ti - Salvador Aviña
Amor que se llevo mi alma Dime ¿Por qué tuvimos que Amor si este es el fin, Amor si este es el fin, Amor si este es el fin, Amor este silencio duele Dime, ¿por qué escogimos el dolor? Amor si este es el fin, Amor si este es el fin, Amor si este es el fin, Autor: Salvador Aviña
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